Testimonios

Antonio Barbero Sánchez
Pastor de la UEBE

El CET-Catalunya, fue una bendición y una oportunidad que el Señor puso en mi camino. Anteriormente, había cursado estudios teológicos en un Seminario Católico (durante 3 años).

Después de una situación concreta -perteneciendo ya a la Iglesia Evangélica-, dejé las funciones pastorales y aproveché para asistir al CET. Fue una gran experiencia, y me gradué en el mismo habiendo cursado y aprobado el curriculum de 4 años del CET-Classic.

Más tarde, con estos estudios y los del Seminario Católico, me presenté al CEIBI, y tras completar los créditos que me faltaban, obtuve la Licenciatura en Sagrada Teología.

El CET, y su Director -el Pastor José Antonio Cuenca-, me estimularon para recobrar la ilusión por la formación teológica y despertó de nuevo la esperanza de retomar la vocación pastoral.

Desde hace algo más de 7 años soy Pastor de la IEB “Turó de la Peira” (Barcelona), y espero que el Señor siga bendiciendo su obra entre nosotros.

 

Abel Lumbiarres Ronsano

Durante varios años pude compartir momentos de compañerismo y formación con personas con las que tenía una inquietud semejante. Sin duda el CET me ayudó a reflexionar sobre aspectos de la vida para los cuales no estaba preparado. El miedo a no encontrar las respuestas esperadas, quedó relegado por una postura crítica fijada en una base sólida que ahora fundamenta mis decisiones.
En un mundo altamente interconectado, donde cualquier tendencia o filosofía nos aborda de forma inmediata, es necesario repasar nuestros fundamentos para dar la respuesta correcta que la sociedad necesita.

Josías David Lumbiarres Ronsano
Diácono en el Consejo de la IBBinéfar

Resumir lo que ha representado el CET para mí, es a la vez algo fácil y difícil. Fácil porque lo que aprendí en esos años, es hoy en día imprescindible para desarrollar mi ministerio; difícil, porque te das cuenta que tus estudios no terminan cuando te gradúas, sino que es el inicio de un aprendizaje que dura toda la vida.
Recuerdo que era el año 1.992 cuando animado por mis padres y por mi Iglesia en Binéfar, comencé a asistir al CET, que se celebraba en el Sant Cugat del Vallès. Por aquel entonces el Director era el Pastor Diego Martínez. Con él, un gran número de profesores, que variaban según los cursos, hacían que el estudio de la Palabra de Dios en sus diversos enfoques, y con su lema “prepararse para un mejor servicio”, fueran llamando mi atención y el interés por saber algo más de cada una de las diferentes asignaturas.
Fueron años de esfuerzo en el estudio, de lectura de libros y realización de trabajos. Cada asignatura nueva abría en mí nuevos horizontes, pero al estudiarla y finalizarla sentía como alcanzaba nuevas metas.
Durante el curso había tiempo para establecer amistad y compañerismo con los demás estudiantes, de los cuales mantengo un grato recuerdo. Destacar, la cordial relación con los profesores y con el nuevo Director, el Pastor José Antonio Cuenca.
También allí, enlacé amistad con la que hoy es mi mujer, Miriam Rigol, llegando a contraer matrimonio con ella, mientras ambos estudiábamos en el CET, y celebrando la ceremonia del enlace el propio Director del CET.
Fueron pasando los años, los estudios, y también los kilómetros (Binéfar se encuentra a 200Km de Sant Cugat del Vallès) pero valió la pena. Fue en el año 2.000, cuando gracias a Dios, a mi esposa, a mi Iglesia y a toda mi familia, pude terminar y graduarme. Destacar también que mi Iglesia en Binéfar, colaboró durante los ocho años en el abono de la matricula, y no sólo a mí sino a todos los que querían estudiar en el CET.
Hoy en día los estudios realizados en el CET, son de gran ayuda para mí a la hora de preparar las clases de Escuela Dominical para adultos. Desde entonces he desarrollado y preparado varios temas que hemos y estamos estudiando durante el curso en mi Iglesia. Asimismo, y gracias a la asignatura de Homilética, puedo preparar correctamente las prédicas o sermones, cuando soy requerido a ocupar el púlpito en mi Iglesia o en otras.
Creo sinceramente que es imprescindible realizar estos estudios para poder desarrollar este ministerio al que he sido llamado por el Señor.

David Vidal
Pastor de la Iglesia Bautista de Canovelles

Nací en un hogar cristiano. Desde que tengo uso de razón siempre he amado al Señor. La vivencia de mi hogar me marcó de una manera muy positiva. Mi padre, fué pastor durante 50 años, era de los de antes, trabajaba 10 horas como relojero para sacar a la familia adelante y además ministraba en la iglesia. Eran iglesias pequeñas en las que tenía que hacer desde la Escuela Dominical hasta la predicación de todos los cultos. Sí, había que tener un compromiso muy fuerte con el Señor.

La verdad es que desde joven he querido servir al Señor, primero con los jóvenes, después con los niños y finalmente en el ministerio de la Palabra y la enseñanza en la iglesia. En este aspecto, debo decir que para mí, el descubrimiento del CET supuso, en su momento, un punto de inflexión en mi crecimiento espiritual. La posibilidad de estudiar sistemáticamente la Palabra, así como el resto de materias que componen los diferentes Cursos, me permitió, no tan solo aumentar mis conocimientos, sino conocer a los profesores y a muchos compañeros a los cuales me une una gran amistad.

Otra cosa que considero muy importante consiste en poder realizar los estudios sin abandonar el trabajo secular que tenemos. No todos podemos ir al Seminario, dedicando todo el tiempo a ello.

Finalmente, desde hace cuatro años ministro como pastor de la Iglesia Bautista de Canovelles. Sin lugar a dudas, disfruto sirviendo al Señor. Difícilmente lo podría hacer sin tener la formación y el apoyo de los profesores y hermanos que me han ayudado y aconsejado en este tiempo.

Aunque ya me gradué, aún hoy en día, siempre que puedo, me escapo para poder asistir a alguna clase y poder estar en el ambiente académico que tanto echo de menos. En estos momentos me gustaría ampliar mis estudios. Lo dejo ahí.

Gracias por todo.

“…no nos dado Dios, espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” 2 Timoteo 1:7

 

Olga Petroche
Església Baptista del Vallès

Descubrir nuestros dones a veces es una tarea complicada, pero una vez que los descubres, hay que continuar el camino. Hay una frase que me gusta mucho ya que creo que es una realidad en cada personaje que encontramos en la Biblia: “Dios no elige a los capacitados, sino que capacita a los que Él ha elegido para servir”.

El CET para mi, es esa herramienta idónea de capacitación. Cada inicio de año que cursé, recuerdo haber rellenado una hoja de inscripción que preguntaba: ¿Por qué has entrado al CET? Y desde el primer año lo tuve claro: “quiero aprender más del Señor para edificar el Cuerpo de Cristo y prepararme para dar razón de mi Fe”. Sin duda, cada clase ayudó a lograr ese objetivo en el que aún trabajo…

Contar con un grupo de maestros con una profundidad en el conocimiento de la Palabra y con experiencias que comparten en cada clase, hace que esa capacitación sea completa.

Actualmente participo activamente en la Iglesia del Señor como maestra de Escuela Bíblica y predicando.

Doy gracias al Señor porque sin duda fue su Espíritu el que me llevo a tomar esta decisión de estudiar en el CET. Es Él quien nos permite continuar teniendo a nuestra disposición esta oportunidad de estudio especializado, y es Él quien continuará dando fuerzas y llenando de Bendiciones a cada uno de los que forman parte de este ministerio.

…”Estad siempre preparados para responder a todo el que os pida razón de la esperanza que hay en vosotros”
1ª Pedro 3:15

 

Llorenç Torras
Esglèsia Ev. Metodista Unida

En las oportunidades de formación que el Señor me ha brindado, no hubo ninguna otra que fuera más provocativa e ineludible que la del CET, a tan solo dos kilómetros de casa. Resolví brevemente que era un “pecado” no asistir a estas clases. Y aunque primero fue en calidad de oyente, al año siguiente ya me matriculé por entero de todas las asignaturas de un ciclo que andaba ya por la mitad, pero que en cada año admite a alumnos independientemente del año del Ciclo en que se encuentre el Programa. Debo indicar que cursé cuatro años, pero asistí un total de ocho años. ¿Por qué? No consistía en conseguir una “cartulina” que certificara mis estudios. De éstas, ya tenía alguna otra antes. Suponía un refresco para el alma y para la mente. Impartir materias desde un prisma escolar me recordaba algo tedioso, pero el estímulo intelectual y vivencial que me aportó CADA semana -aunque los encuentros fueran mensuales-de esos CUATRO Cursos, justificaron que me quedara CUATRO años más, de oyente. Como solía decir en casa: “esto me da marcha…”. En lo concerniente a la vida eclesial, estaba al servicio de mi iglesia local entonces y continúo en éste y otros ministerios dando gracias a Dios por mantener perseverantes a los preciosos hermanos que hacen posible el desarrollo docente de esta calidad y calibre año tras año.